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miércoles, 7 de julio de 2010

Estar perdido

Yo estoy perdida.
Salgo de la casa y no sé si encarar para la izquierda o para la derecha. Pero porque son solo (o tantas!) las únicas dos direcciones que tenía posibilidad de encarar.
Ir para atrás significaría volverme a un ascensor, con temor, y defraudada al saber que ni siquiera pude pisar una baldosa.
Ir para adelante significa una página en blanco. Tantas veces quisimos tener frente nuestro una de esas. Tener una página en blanco significa no tener que dar tantas explicaciones, significa poder empezar a escribir en imprenta o en cursiva, poder tener letra chica o grande. Significa poder tomar una nueva elección.

El registro de la página anterior sigue vigente, igual que antes. La escritura no admite vueltas a cero.
Pero la página nueva amplía el límite de lo posible.

Si yo digo de ir hacia la izquierda, el camino correcto seguramente era la derecha.
Esto no es una poetizacación de nada.

Si tengo la convicción de que una dirección es la correcta,
la otra dirección opuesta termina siendo la indicada
(aunque quizás solo en el corto plazo).

No hay una segunda intención al desviarme del camino.
 Por el contrario, mi mayor deseo e intención es llegar cuanto antes a destino.

La ansiedad no permite dilaciones.

Pero el sonido de ese saxo siempre me desvía.
Es que un buen augurio está por florecer.
Los brotes se asoman tímidos pero, ellos sí, seguros.
Hay que hacer fuerza para salir de la rama.

La noche se abre a cada metro.
Una nube nueva despeja una duda.
A ella no le importa si resolvemos algo o no.
Sigo mirando el cielo. Mi termómetro de sentimientos.
No se pueden tener pensamientos sinceros sin contemplar el cielo.
Y aunque se me tilde de soberbia, es mi página en blanco y digo lo que quiero.
Soy un saxo? soy de sexo?
Soy de noche.

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