A veces me pregunto cuán loca puedo estar.
En ciertos momentos creo que estoy menos loca, que es solo mi propia impresión la que me hace creer que es más terrible.
Sin embargo, en otros momentos, cuando me sincero un poquito más, paso a entender que es bastante serio el asunto.
Por suerte se podría estar un poco más loca todavía, si ni siquiera me detuviera un buen rato a pensarlo.
Igual, sumo un poco más de locura cuando pienso que estoy tan loca como para detenerme a pensar eso.
Es como un trabalenguas, un tigre, dos tigres, tres tigres trigaban en un trigal.
¿Qué tigre trigaba más?
Todos trigaban igual.
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