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jueves, 12 de agosto de 2010

Es el silencio

Pero la música suena.

El silencio llamó a mi puerta.
Me dijo que me llame a silencio.
El silencio me dijo que todas las palabras sobran.
- Si no te animás a decir las cosas, es mejor que no digas nada – sentenció.

El viento polar sacude la ventana,
la persiana cruje y se estremece.

Esto sería algo así como una noche diabólica, el silencio se torna siniestro.
Pero la música suena.

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