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viernes, 13 de agosto de 2010

Cuando voy, o cuando me quedo

Es tan fácil perderse,
y tan difícil encontrarse.
Puede llevar toda una vida.
Puede no suceder nunca.
Es fácil también esperar, solamente esperar, a que salga el sol.

La luz es tan tenue a veces, que no puedo verla.
Es como un pequeño puntito de esos que se ven cuando estamos en un cuarto oscuro, pero con una puerta. Detrás de esa puerta hay algo más y la luz está encendida.
La luz es a veces tan chiquita como ese puntito que se vé del otro lado, gracias a la cerradura, gracias a que haya algo más esperándome detrás.

Tendría que limpiar el ojo de la cerradura, para ver mejor que hay detrás.
O mucho mejor, tendría que abrir la puerta.

A veces puedo, otras no.
Siempre lo intento, eso me colma.